HOJA DE RUTA PARA UNA COMUNICACIÓN EFECTIVA
El espectro de la educación en el proceso de comunicación es bastante amplio, sin embargo, merced a mis estudios, he ido estableciendo pautas que con el tiempo se han convertido en una verdadera hoja de ruta cuando de comunicarme efectivamente se trata. La comunicación resulta un arte muy fino y empieza mucho antes de conseguir un receptor para nuestros mensajes. En primer lugar, mi hoja de ruta recomienda un buen bagaje cultural que se enriquezca día a día. Para esto hay varias modalidades. La básica y que la puede realizar todo el mundo es absorber las cosas que va escuchando en la calle sin proponérselo, analizar situaciones y darle diversas interpretaciones desde diversos ángulos. Otra forma es obviamente la lectura, aunque sea una ojeada al diario del día ayudará y mucho. También están las lecturas especializadas y la investigación por cuenta propia ahora que Internet ofrece gran facilidad para esto.
Lo segundo que señala mi hoja de ruta es el auto análisis. En este sentido he encontrado que debemos empezar haciéndonos una pregunta básica ¿Deseo hablar solo e imponer mi punto de vista a como de lugar o estoy dispuesto a ser interrumpido y escuchar a mi hipotético emisor? Esta pregunta nos permitirá, con su sola formulación, darle la mano a un ingrediente muy escaso en este acelerado mundo, la tolerancia. La comunicación más efectiva es la que plantea ideas y recibe otras, las cuales a su vez reprocesa y replantea en el contexto inicial. Es un circuito que no viene prefabricado, sino que se va tramando conforme avanza el proceso de conversación. Para muestra un botón, todos sabemos de qué manera se “conversa” en el ámbito militar. Son órdenes verticales del superior hacia sus subordinados, sin admitir consejo o sugerencia alguna. Ahora preguntemos ¿Quién se encarga de las guerras? Por ahí va la cosa.
Un tercer punto importante es el lenguaje no verbal. Parece mentira pero un gesto dice mucho. Por ejemplo podemos plantearnos la situación de una oficina. Pongámonos del lado de los trabajadores. Vemos que llega el gerente de la empresa y pasa raudamente por el pasillo sin siquiera voltear la mirada y saludarnos. Inmediatamente nos hacemos la idea que es un tipo pedante y probablemente déspota. Si esa misma persona hubiese tenido un gesto de cortesía en siquiera mirar a sus trabajadores y saludarlos, otro hubiese sido nuestro concepto. Sin embargo aquí hay un punto importante y que está relacionado con lo que mencionaba en mi primer párrafo. Si uno coge esa sensibilidad que se obtiene al ser un esmerado observador de situaciones que se dan en la calle, va a tener el suficiente criterio y don de la anticipación para valorar elementos que pueden quedar subyacentes y por tanto ajenos a un primer vistazo. Siguiendo con el ejemplo del gerente que no saluda, podemos pensar que viene con problemas personales, totalmente ajenos a la empresa y que no sabe disimularlos, lo cual no significa que nosotros como trabajadores hayamos hecho algo para contrariarlo.
Siguiendo estas pequeñas pautas he conseguido mejorar mucho mi proceso de comunicación y lograr muy buena empatía con mis receptores. Uno se evita también muchos malos entendidos y los complejos desaparecen.