COMBINACIÓN ENERGÉTICA PARA EL DESAYUNO
Uno de los grandes aspectos de los estudios que vengo realizando fuera de España es la labor social en la que mi escuela superior de cocina está comprometida. Como les conté, hace algunos años viajé en compañía de mi pareja rumbo a Perú para estudiar el curso de cocina. Muchas anécdotas nos han ocurrido en este tiempo, hemos conocido muchas personas y logrado buenas amistades. También hemos participado en una serie de actividades de diversa índole. Desde simples invitaciones a degustaciones de platos típicos hasta cruzadas nacionales de ayuda. Una de estas actividades, que además la con cierta periodicidad, es la de llevar ayuda en forma de alimentos a los asentamientos humanos que se encuentran en las periferias de Lima, la capital. La convocatoria es de carácter voluntario y por otra parte otorga un determinado número de créditos que se computan como horas de práctica ala hora que los alumnos egresan de la escuela superior. Mi novia y yo no dudamos un instante en participar entusiastamente en estas actividades, la satisfacción de ayudar a los más necesitados no tiene precio y, en especial, cuando esta ayuda consiste en preparar la alimentación para la gente pobre ya que creo que no es igual llevar un bien material que crear con tus propias manos lo que a otros significará poder comer ese día.
El aviso para esta labor social sale publicado en el mural de nuestro centro de estudios el lunes anterior al fin de semana en que se realizará la misma. Desde esa fecha quedamos en condiciones de apuntarnos en la lista y determinar a qué asentamiento humano iremos, los insumos para la preparación de los alimentos corren por cuenta de nuestra casa de estudios y la mano de obra y la actividad propiamente dicha por cuenta de los alumnos. Recuerdo mucho una de estas fechas en que nos dirigimos a un pueblillo que quedaba a un par de horas de la capital, era un domingo y el punto de reunión fue nuestra escuela a las seis de la mañana. Mi novia y yo vivíamos muy cerca por lo que no representó mayor problema llegar, algunos de nuestros compañeros llegaron un tanto somnolientos aún pero con tanto entusiasmo como nosotros. Partimos enseguida en las movilidades contratadas por nuestra casa de estudios y llegamos poco antes de las ocho de la mañana al pueblo de destino. Inmediatamente descargamos todos los insumos y materiales de cocina para emprender lo que iba a ser el desayuno de cientos de personas. La base del desayuno consistía en un exquisito ponche de avena mezclado con manzanas frescas y reforzado con una raíz oriunda del Perú y que viene siendo conocida por sus propiedades tonificantes y estimulantes de la actividad física, estoy refiriéndome a la maca. Esto estaba programado por expertos nutricionistas que concluían que era importante la inclusión de la maca en el desayuno de estos pueblos que de por sí están mal nutridos. El desayuno se completaba con dos sándwiches hechos a base de un omelette de huevos enteros y jamón, lo que cubría los requerimientos proteínicos de esta comida. Además los niños eran agasajados con pasas bañadas en chocolate que previamente habíamos elaborado en nuestros talleres de cocina. Nosotros también compartíamos este sabroso y a la vez económico desayuno y, la verdad, resulta ser una combinación energética bastante adecuada para empezar el día.